Título: La muy catastrófica visita al zoo
Autor: Joël Dicker
Traductora: María Teresa Gallego Urrutia y Amaya
García Gallego
Fecha de publicación: 03/04/2025
Editorial: Alfaguara
Páginas: 232
Precio: 19,90€
Ganador del Premio Goncourt des
Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, Premio Lire, Premio Qué
Leer, Premio San Clemente y Premio Internacional Alicante Noir.
Es víspera de Navidad y la visita
de la clase de Joséphine al zoo ha sido una catástrofe. Nadie sabe qué ha
pasado exactamente y los padres de la niña están dispuestos a descubrirlo.
Mientras la investigación avanza, comprendemos poco a poco que una catástrofe
nunca llega sola, que las apariencias engañan y que los acontecimientos pueden
tomar un giro que nadie imagina.
La muy catastrófica visita al zoo
nos mantiene en vilo hasta el final; es una novela divertida y emocionante,
repleta de guiños sobre nuestra sociedad, sobre la democracia, la educación
inclusiva, el rol de los padres y de los maestros.
«De las cosas que me cuentan los
lectores, lo que más me emociona son las lecturas compartidas en familia, entre
amigos o en los clubes de lectura. Por eso he intentado escribir un libro que
pudieran leer y compartir todos los lectores, sean como sean y estén donde
estén, de 7 a 120 años. Con vuestros hijos, vuestra pareja, vuestros padres,
vuestros vecinos o vuestros compañeros de trabajo. Un libro con el que os
entren ganas de leer y de que lean otros, sin distinciones. Y que nos permita
reencontrarnos».
Opinión
“Los adultos siempre lo complican
todo […] A veces, los niños entienden mejor las cosas que los mayores”
Cuando empecé La muy
catastrófica visita al zoo lo hice con bastante curiosidad. Había escuchado
que este libro no tenía nada que ver con las novelas a las que Joël Dicker nos
tiene acostumbrados, y la verdad es que es cierto. Si esperas un thriller lleno
de giros y misterios, este no es tu libro. No obstante, eso no significa que te
decepcione; simplemente juega en otra liga.
Lo primero que me llamó la atención
al comprarlo fue el título; una anécdota un pelín curiosa. Yo lo compré como La
muy catastrófica visita al zoo, pero cuando lo vi en la biblioteca aparecía
como La catastròfica visita al zoo. Durante un momento pensé que eran
libros distintos, que La muy catastrófica visita al zoo era una ampliación
del anterior, y me entró un mini ataque de pánico porque pensaba que me había
equivocado al comprarlo. Hasta que investigué un poco por Internet (incluso
miré el título en francés) y caí en la cuenta de que simplemente era la edición
en catalán y que la diferencia estaba en el idioma —incluso el acento cambiaba
de orientación—, un detalle en el que ni siquiera me había fijado al principio.
Fue una pequeña confusión que ahora recuerdo con gracia y que demuestra cómo
algo tan simple como un título puede despistarnos.
Uno de los aspectos que más me
gustó del libro es que todo se cuenta desde la mirada de los niños. Gracias a
eso, la historia transmite tal espontaneidad, naturalidad y sinceridad que
engancha desde el principio. Sus ocurrencias, la forma en la que interpretan lo
que pasa a su alrededor y esa inocencia con la que afrontan los problemas hacen
que sea imposible no sonreír en más de una ocasión e invitan al lector a
reflexionar sobre cómo los adultos interpretamos el mundo. Incluso da la
sensación de que, a veces, los adultos complicamos demasiado las cosas y de que
los niños, con su manera de ver el mundo, encuentran soluciones mucho más
sencillas.
Es un libro muy divertido y
entretenido, de esos que se leen con facilidad, tienen un ritmo ágil y logran
atrapar al lector sin esfuerzo. Creo que precisamente por eso funciona tan bien
para lectores de cualquier edad. Los más jóvenes disfrutarán de la aventura y las
ocurrencias de los personajes, mientras que los adultos encontrarán pequeños
detalles y reflexiones que nos recuerdan a la infancia.
Como curiosidad, este año lo
propuse como lectura voluntaria en 1.º de bachillerato. No solo porque es amena
y fácil de leer, sino porque invita a hablar sobre muchos temas sin que en
ningún momento dé la sensación de estar dando una lección. La amistad, la
empatía, el respeto, el trabajo en equipo o la importancia de escuchar a los demás
aparecen de forma muy natural a lo largo de la historia. Ha gustado tanto que el
curso que viene volverá a formar parte de las lecturas voluntarias.
Al terminar el libro me quedó la
sensación de haber leído una historia sencilla, pero con mucho corazón. Puede
que no sea el Joël Dicker al que muchos estamos acostumbrados, pero
precisamente ahí reside su encanto. Una novela que invita a mirar el mundo con
los ojos de un niño y nos recuerda que lo importante es no perder la capacidad
de sorprendernos.





