Título: Crepúsculo (Twilight)
Autora: Stephenie Meyer
Traductor: José Miguel Pallarés
Fecha de lanzamiento: 30/05/2006
Editorial: Alfaguara
Páginas: 512
Precio: 19,95€
Hay tres cosas de las que estoy
completamente segura. Primera, Edward es un vampiro. Segunda, una parte de él
se muere por beber mi sangre. Y tercera, estoy total y perdidamente enamorada
de él.»
Cuando Isabella Swan se muda a
Forks, una pequeña localidad del estado de Washington donde no deja de llover,
piensa que es lo más aburrido que le podía haber ocurrido. Pero su vida da un
giro excitante y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y
seductor Edward Cullen. Hasta ese momento, Edward se las había arreglado para
mantener en secreto su identidad vampírica, pero ahora ya nadie está a salvo,
ni siquiera la persona a quien él más quiere: Isabella.
Opinión
“Y así el león se enamoró de la oveja... —Qué estúpida oveja. —Qué masoquista y vicioso es el león”
Veinte años después vuelvo a leer Crepúsculo
y, contra todo pronóstico, me ha gustado bastante. A ver, os cuento cómo surgió
la idea. Un día estaba con mi amiga tomando unas cervezas (os juro que el
alcohol no influyó en la decisión…) y decidimos que sería divertido releer Crepúsculo.
“No me gustará. A los catorce años tenía muchos pájaros en la cabeza y ahora lo
encontraré ñoño y cursi” -pensé. Si bien es cierto que ha habido momentos en
que he pensado “¿En serio?”, me ha sorprendido para bien.
Uno de los aspectos que más me ha
gustado son los personajes. Es cierto que Bella y Edward son los grandes
protagonistas y que toda la historia gira en torno a ellos (y fueron en quienes
más me fijé a los 14 años) pero, en esta relectura, quienes más me han
conquistado han sido los personajes secundarios.
Bella es una adolescente tímida,
insegura y bastante reservada. Es el personaje que más me gustó cuando se
publicó la novela: resulta fácil ponerse en su lugar y acompañarla en todo lo
que va descubriendo. Edward, por su parte, es el típico personaje misterioso
que despierta la curiosidad desde el primer momento.
Sin embargo, si tuviera que
quedarme con alguien, elegiría a la familia Cullen. Alice fue mi favorita esta
vez: la gracia que tiene al moverse, su poder (aunque el de Edward
tampoco está nada mal), su alegría, su forma de cuidar a Bella, su amabilidad… Hay
una escena que me encanta: antes de coger a Bella, Alice abre los brazos y le
pregunta si puede hacerlo. Bella, sorprendida, le responde que es la primera
persona que se lo pregunta. Es una escena muy sencilla, que dice mucho de las
dos.
También me gustaron mucho Carlisle,
por su serenidad y bondad; Esme, por su capacidad de superación y su
amabilidad; Jasper que, aunque es quien más dificultades tiene para controlar
su sed ante Bella, hace un esfuerzo constante por hacerlo, y Emmett, “el
musculitos” que aporta un toque de humor. En cambio, Rosalie no me cae bien.
Creo que son ellos quienes consiguen que el mundo de los vampiros resulte
todavía más interesante.
Ahora, quiero probar algo distinto.
Como sabéis, de este libro sacaron la película. Y esta segunda vez que lo he
leído, me he imaginado a los personajes tal y como aparecen en ella. Pero la
primera vez que lo leí, Edward y a Bella eran distintos en mi cabeza. Con ayuda
de la IA, he intentado reproducir como los veía entonces.
(Si no os habéis leído el libro o
visto la peli, no leáis el siguiente párrafo).
¿Qué es lo que más me ha gustado? La tensión narrativa, hay que
reconocer que el misterio inicial y el romance están muy bien hilados. A pesar de
que los capítulos son largos, me sabían a poco. Es una lectura ágil y amena. También,
los momentos cómicos que mencionaba antes de “¿en serio?”, como Edward
brillando al sol como un diamante en bruto, su control obsesivo por proteger a
Bella (hasta el punto de decirle qué o qué no debe hacer) o la capacidad de
Bella para meterse en problemas, que cuando no se cae, está a punto de morir.
¿Y lo que no? El final. Es como si la autora no supiera cómo acabar el libro, termina de forma abrupta. Es decir, el principio destaca por un ritmo pausado, en el que se describen todos los detalles; en cambio, el final es un "visto y no visto" en comparación al resto del libro, se desarrolla en pocas páginas. Además, la situación que se describe, para mí, es surrealista.
Pero, oye, dejarse llevar por un drama
adolescente de vampiros vegetarianos no está nada mal. A veces juzgamos
demasiado rápido nuestros gustos del pasado. ¿Alguien más ha releído un libro
de la adolescencia? Os leo.
Ahora hay que ver si seguiremos con la saga y pasaremos al nivel de los hombres lobo… o lo dejamos aquí. Aunque a mí me da que esas cervezas ya han hecho demasiado daño ajjajajajaj


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