Título: La musa oscura. El primer caso de
Julius Bentheim (Die dunkle muse)
Autor: Armin Öhri
Traducción: Paula Aguiriano Aizpurua
Fecha de publicación: abril de 2016
Editorial: Impedimenta
Páginas: 272
Precio: 22,95€
En el Berlín de 1865 una mujer es
asesinada de manera brutal. Julius Bentheim, un joven estudiante de Derecho
que, gracias a su talento como dibujante, gana algo de dinero realizando
bocetos de escenas de crímenes, colabora con la investigación. Todos los
indicios apuntan a la culpabilidad del excéntrico profesor de filosofía Botho
Goltz, empezando por su propia confesión de los hechos. Sin embargo, cuando el
presunto asesino es finalmente llevado ante la justicia, hará gala de una
astucia tan maquiavélica —no hay arma homicida, no hay móvil y la policía
incluso ha hecho desaparecer sin saberlo algunas de las pruebas— que acabaremos
preguntándonos si Goltz pagará por su sórdido crimen o si conseguirá justificar
ante todos su inocencia. Es esta una soberbia novela de detectives en la que
escuchamos ecos del mejor Balzac, de Dickens, de Zola, y que crea una suerte de
espejo en el que se refleja lo más oscuro del Berlín decimonónico y de la
condición humana.
Opinión
“—Perdone la molestia, señora, pero
¿tendría la bondad de avisar a la policía? Acabo de asesinar a su vecina...”
Desde las primeras páginas, La
musa oscura de Armin Öhri nos deja claro que no nos encontramos ante la
típica novela negra; se trata de una historia que también retrata el Berlín del
siglo XIX. Debo confesar que el principio me sorprendió bastante, la frialdad y
la inmediatez de los hechos me descolocaron un poco “¿qué motivo había para el
asesinato?”. Sin embargo, una vez que me acostumbré al ritmo trepidante de la
trama, me atrapó por completo.
Aquello que más me ha gustado de la
novela es que se aleja de los tópicos habituales del género. No asistimos a la
clásica investigación policial basada en la recolección de pistas, huellas y
deducciones de un detective brillante; sino que la historia se centra en un
perverso crimen planeado con una precisión milimétrica y un absoluto desprecio
por cualquier tipo de principio moral.
Su protagonista es un respetable
profesor universitario de Filosofía, un personaje inteligente e inquietante. Un
asesino astuto y cínico capaz de poner a prueba los límites de la lógica, la
moral y la justicia, que no busca esconder su autoría, sino algo mucho más
retorcido: nos intenta enseñar cómo sería un crimen perfecto. Para ello,
utiliza el proceso judicial como su propio tablero de ajedrez, jugando con la
ley y con todos los implicados de una forma verdaderamente perturbadora.
Otro de los aspectos más
interesantes de la novela es la gran cantidad de referencias a otros escritores
y pensadores: El conde de Montecristo de Alexandre Dumas, Der Kriminalrichter
de Balzac, Las mil y una noches.... Estas aportan profundidad a la historia y ayudan a
construir una atmósfera muy particular. Es especialmente brillante el peso que
tiene la leyenda del anillo de Giges (extraída de La República de Platón(,
una reflexión clásica sobre la moral y el comportamiento humano que encaja
perfectamente con los temas que plantea la novela.
No obstante, como en toda lectura,
siempre hay partes menos convincentes. Si tuviera que ponerle una pega a la
novela, diría que no me ha gustado la historia paralela de Julius Bentheim.
Aunque entiendo su función como contrapeso dentro de la narración, por momentos
sentí que sus subtramas rebajaban la tensión principal de la historia. Pero,
sabiendo que este es el primero de una trilogía, esta subtrama igual se
desarrolla en los demás libros.
A pesar de ese pequeño contratiempo,
esta es una lectura muy recomendable por la crudeza y la inteligencia de su
planteamiento. Es una historia cruel, sí, pero ejecutada con la elegancia de un
cirujano.
Y lo mejor está reservado para el
final. El final me ha encantado, no te lo esperarías nunca. Es una resolución magnífica,
extraordinaria; como se dice en catalán, el autor demuestra saber “filar molt
prim” a la hora de encajar la última pieza de este rompecabezas.
En definitiva, una propuesta para
quienes busquen un thriller judicial elegante, oscuro y con una gran carga
psicológica.
Y, si la pongo en perspectiva con
el resto de las lecturas del club (algunas de las cuales aún tengo que reseñar),
mi valoración es todavía más positiva. De los ocho libros que hemos leído, La
musa oscura es mi favorita con diferencia. Definitivamente, seguiré con la
trilogía.
