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lunes, 5 de octubre de 2026

'Después del funeral' - Agatha Christie


Título:
Después del funeral (After the funeral)

Autor: Agatha Christie

Traducción: C. Peraire del Molino

Fecha de publicación: 1 de enero de 1981 (original 1954)     

Editorial: Molino

Páginas: 253

Precio: 6,59 €

Dos asesinatos. Una jugosa herencia. Una familia en la que todos son sospechosos.

Tras la muerte inesperada del millonario Richard Abernethie, su familia se reúne para leer el testamento: los bienes se repartirán entre los integrantes a partes iguales, aunque algunos no parecen satisfechos con este acuerdo. Cuando Cora, la hermana de Richard, asegura que este ha sido asesinado, todos lo atribuyen a su excéntrico carácter y no le dan importancia. Sin embargo, al día siguiente Cora es brutalmente asesinada, y sus palabras toman un nuevo matiz. Cada uno de los integrantes tenía una razón para quedarse con su parte de la herencia y ninguno tiene una coartada convincente. ¿Quién ganaba más con las dos muertes? Hércules Poirot se encargará de resolver este crimen en el que las apariencias engañan.

Opinión

“−Todo esto comenzó en un funeral, o mejor dicho, para ser exacto, después de un funeral”

Empezamos con un funeral. La muerte ya ha ocurrido, ha empezado el duelo y toca repartir la herencia. Pero la combinación de dinero, secretos y familia nos anuncia que esto no acaba con un simple entierro…

Estamos ante otro caso de Poirot, un detective belga, retirado, no muy alto, con cabeza de huevo y un bigote un tanto característico. En esta ocasión ha tardado en aparecer, pero hay que reconocer que ha merecido la pena la espera. Poirot observa, escucha y deja que los demás hablen mientras él va elaborando sus teorías.

En las novelas de Agatha Christie hay que leer con cuatro ojos y bien atentos, porque nunca sabes dónde puede estar aquel pequeño detalle que te lleve hasta el asesino. Y, por eso, después de comentarlo en el club, he acabado de entender algunas cosas que no había comprendido del todo bien o, simplemente, había pasado por alto. Así que sí: mejor cuatro ojos que dos. O, en este caso, muchos más. Lo que a una persona se le escapa, otra lo ve; lo que uno interpreta de una manera, otro lo explica desde otro punto de vista.

Aunque la novela me ha gustado, ha habido algunos aspectos que me han chirriado un poco y me han parecido “puestos con calzador”. No obstante, ha habido otros que están muy bien construidos y consiguen que el misterio funcione.

Uno de los personajes que más me ha llamado la atención ha sido Cora. ¿Por qué? Porque la trata como una bobalicona. Incluso se llega a decir del: “la pobre y tonta Cora”.

Y volvemos otra vez con los nombres raros. En esta ocasión, tenemos al señor Entwhistle, al que, inevitablemente, he bautizado como el señor silbido; o a Landscombe, al que he relacionado con un peine. Y estas pequeñas asociaciones me ayudan, porque una cosa es leer una novela de misterio y otra recordar quién es quién cuando aparecen nombres de este estilo.

También me he encontrado un hubiera escrito con “v”. Inmediatamente, tuve que buscar información por si hubo alguna época en la que se escribió así. Porque uno puede estar leyendo una novela de Agatha Christie, pero se encuentra un ‘huviera’ y necesita resolver ese misterio antes que el propio Poirot. (Sí. Existió ‘huviera’. Misterio lingüístico resuelto).

Y luego está la comida. Todo el día mencionan lo que comen, y hay que decir que todo tiene una pinta estupenda.

Habían cenado lenguado verónica, seguido de escalopas de ternera a la Milanesa, que precedieron a una poire flambée.

Bebieron Poully Fuisse, luego Corton, y ahora, junto al codo del señor Entwhistle, reposaba una copa de buen oporto. Poirot, que no gustaba del oporto, bebía una copita de crema de cacao.

Y ahora una anécdota curiosa. Un día hice un dictado de un fragmento del libro a mis alumnos. Antes de ello, les pregunté si conocían a Agatha Christie. Uno me contestó que sí, que había leído Diez Negritos, y empezó a explicar su argumento al resto de la clase. Algunos de los compañeros se interesaron por la historia.

Hicimos el dictado y, al acabar, se me acercó una chica que me preguntó cuál era ese libro, que le había interesado y se lo iba a leer.